
Tasmania… tierra que rememora a demonios o monstruos pero que sorprende con hermosos paisajes de montaña, incomparables playas negras, maravillosos ríos de deshielo, misteriosas cavernas prehistóricas, increíbles bosques antiguos y bellos árboles milenarios. La isla, que es un estado que forma parte de Australia, se encuentra separada del continente por el estrecho de Bass y su quinta parte, es Patrimonio de la Humanidad. Es que allí se podrán encontrar paisajes naturales, vírgenes y agrestes y se puede respirar el aire más puro del planeta.
Tasmania nació como una cárcel, dado que los colonos británicos pensaron a la isla como el lugar ideal para construir una prisión. Por tal motivo, la cárcel es una cita obligada, además un paseo por el antiguo puerto, cuya zona cuenta con maravillosas formaciones rocosas en sus acantilados, como el Arco de Tasmania, la Cocina del Diablo y la Remarkable Cave. El Mt. Field National Park, es un parque que cuenta con bellísimas cascadas de agua celeste, como las Russell Falls y Lady Barron Falls, y senderos que permiten llegar a pie hasta las plantaciones de lúpulo. Al llegar a la Bahía Fortescue y en Cape Huay, y con una serie de miradores naturales sobre el océano, el viajero se encontrará en los acantilados más altos del mundo.
Hobart, la capital de Tasmania, cuenta con Mount Wellington de 1.234 metros a sus espaldas, pico que ofrece un centro de deportes invernales con buenas pistas de esquí y escaladas en la roca. Allí son imperdibles las visitas a la destilería de whisky de Gaswork Village, a la fábrica de chocolates Cadbury y a los antiguos Tasmanian Royal Botanical Gardens de estilo victoriano. Pero si lo que buscas es aventura, no debes perderte un día en el río Derwent, donde se practica rafting o una modalidad de navegación llamada devil jet, a bordo de una poderosa lancha que zigzaguea entre las rocas y la espuma.
A dos horas de Hobart, en Launceston apreciarás la vista de los lagos Arthur, Sorell y Gran Lago New Norfolk. Allí cerca se encuentra Cataract Gorge (Garganta de la Catarata), un grupo de rápidos ideales para el rafting, que bajan de la montaña y que se pueden observar desde un puente colgante hecho en 1904. También, a través de vuelos que parten del aeródromo de Cambridge al norte de Hobart pueden verse las llanuras y las manadas de canguros y wallabies en su ambiente natural. Por su parte, los demonios de Tasmania que identifican a la isla, son abundantes y están protegidos. Pero pueden verse en cantidades en el Bonorong Park cerca de Richmond y en el Trowunna Wildlife Park cerca de Deloraine.
Para llegar a Tasmania hay varios vuelos diarios desde Sydney y pequeñas líneas aéreas llegan a los aeródromos de Quenstown, en Strahan, o de Wynward o Burnie, en la costa norte. También se puede cruzar en el ferry “The Spirit of Tasmania”.
