Los Alpes Neocelandeses: Nieve austral
Un paseo por esta parte de Nueva Zelanda es hacer un viaje hacia los paisajes salvajes y vírgenes de la saga del Señor de los Anillos. Peter Jackson, director de una de las trilogías que más han influido en la historia del cine buscó por el ancho mundo un lugar que encarnara los paisajes duros imaginados por Tolkien en su saga literaria. Y fue Nueva Zelanda la que consiguió evocar cada uno de los pasajes de un libro que logró cautivar a tres generaciones de lectores. Gran parte de las escenas de esta película tuvieron como escenario natural las espectaculares montañas de esta parte del mundo. Ya no hace falta leer las líneas de Tolkien para sentirse un Aragorn o un Gandalf. Basta con hacer una excursión por esta tierra de montes espectaculares y bosques de ensueño para verse implicado en la lucha épica por el futuro de la Tierra Media.

Los Alpes neocelandeses o Alpes meridionales tienen poco que ver con los europeos. Son una cordillera que se extienden a lo largo de más de 540 kilómetros de la costa norte de la Isla Sur formando una barrera prácticamente infranqueable entre la salvaje costa norte de la isla y las llanuras de Canterbury, al este. Esta frontera natural divide los fiordos de ambiente escandinavo de la costa oeste y las colinas ondulantes de la campiña neocelandesas. De las alturas de Caladras a las campiñas de La Comarca pasando por los bosques oscuros de Lothorien. Una veintena de picos de esta muralla de basalto volcánico sobrepasan los 3.000 metros de altitud sobre el nivel del mar formando un conjunto de gran valor natural y paisajístico. Una gran parte de la cordillera está protegida como parte de diversos parques nacionales, como Westland National Park, Aoraki/Mount Cook National Park, Mount Aspiring National Park o Fiordland National Park, los cuales forman el área protegida Te Wahipounamu (Suroeste de Nueva Zelanda), declarada en 1990 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Con 3.754 metros sobre el nivel del mar, el Monte Cook es la altura máxima de la cordillera y el punto más alto de Nueva Zelanda. Los europeos llegaron y se quedaron impresionados por la grandeza del lugar. Como siempre, se empeñaron en cambiarle el nombre a las cosas, pero aún perviven nombres como el Aroaki, con el que los maoríes bautizaron a la montaña más alta del país. Y así con una larga lista de picos, valles y glaciares que forman uno de los espacios naturales más impresionantes del mundo. Otro de los atractivos de la zona es la existencia de alguno de los glaciares más bellos del mundo. En el pasado, la actividad glaciar fue muchísimo mayor, lo que produjo la creación de numerosos fiordos en la costa occidental de la isla (Fiordland National Park) y la creación de profundos valles y grandes lagos, como el Makatipu, el Manapouri y el Te Anau.
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Fecha: October 19, 2007 at 8:04 pm
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