La Isla de Pascua y el mito del Hombre-Pájaro
La aldea ceremonial de Orongo es uno de los puntos culminantes de la visita a la Isla de Pascua. Este lugar jugó un papel de suma importancia en los últimos dos siglos de existencia de la sociedad aborigen justo antes de la llegada de los navegantes europeos, ya que fue el centro del culto al ‘hombre pájaro’ una institución que canalizó la violencia intergrupal e intentó frenar el clima de desintegración política y social que se vivió tras la caída del sistema social que levantó los moai. El topónimo puede traducirse como el lugar de los mensajeros, interpretación que surge de la partícula circunstancial de lugar O y la palabra Rongo, que significa mensaje. Se trata de una pequeña aldea situada en los bordes del cráter de Rano Kao (a pocos kilómetros de la capital Hanga Roa) en la que se han localizado 53 estructuras de piedra de planta elíptica con angostas entradas por las que un hombre medianamente corpulento no puede pasar. Las casas están cubiertas por un sistema de falsa bóveda de piedras planas que, en el exterior, se han impermeabilizado con una especie de torta de tierra apisonada que hoy aparece cubierta de densa hierba. En su interior hay pinturas en las que predominan los colores blanco y rojo que representan escenas de danza, pájaros y figuras humanas que se han interpretado como jefes tribales.

En el exterior, en los riscos que dominan los islotes Motu Nui, Motu Iti y Motu Kao Kao, se localizan numerosos petroglifos que representan al ritual del hombre pájaro (Tangata Manu) y escenas de loa al dios Make Make. Este ritual enfrentaba a los diversos clanes de la isla que buscaron en esta competición una manera de legitimar y repartir el poder político y religioso en un momento en el que la sociedad isleña se derrumbaba hacia el caos y la autodestrucción. Cada uno de los clanes contendientes competía en una carrera en la que los participantes debían bajar el risco, nadar el canal que separa la isla motu Nui y traer un huevo del ave sagrada Manutara, una especie de gaviota que puebla esta zona del Pacífico. Este ritual se celebraba a principios de la primavera, momento en el que estas aves vuelven a Pascua para criar después de alimentarse en las islas de Sala y Gómez, a más de 2.000 millas de Orongo.
El clan que lograba la victoria detentaba por un año el poder político y religioso de la isla, una vía de escape que no logró contener el creciente estado de violencia que se produjo tras la crisis alimenticia provocada por la destrucción medioambiental de la isla y la caída del sistema social de reinado polinesio. Hoy, Orongo es un interesante enclave arqueológico que combina fascinantes vistas sobre el mar y el cráter del Rano Kao y la visión de las manifestaciones culturales de un pueblo desesperado para garantizar un mínimo de seguridad política y social en un marco de desintegración grupal.
El mito del hombre-pájaro
Como casi todo en Pascua, la práctica del ritual del Hombre Pájaro tiene un origen mítico que acentúa el carácter romántico de esta tierra enigmática y sorprendente. Dice la tradición que al principio no había pájaros en la isla. Una bruja llamada Hitu estaba sentada en Hotu Nui cuando vio una calavera humana sobre una roca. Cuando iba a cogerla, una ola la tiró al mar y la bruja, fue tras ella para intentar alcanzarla. Aunque nadó todo lo que pudo, las corrientes marinas y las olas no dejaban que la alcanzase y cuando quiso darse cuenta, la fuerza del mar la había alejado de la isla. Nadó toda la noche para mantenerse a flote y al día siguiente vio que estaba cerca de los islotes motu Matiro Hiva (Sala y Gómez). La calavera le seguía llevando la delantera y cuando toco tierra se transformó en Make Make, que ayudó a Hitu a salir del agua. En la isla vivía el dios Hava quien acogió a los recién llegados en su casa y les dio de comer durante algunos días. La isla estaba llena de pájaros y Make Make pidió a Hava un par de ellos para poblar Pascua.
El dios volvió y soltó a las aves cerca de la península de Poike. Al regresar en época de cría vio con disgusto que los isleños se habían comido todos los huevos, por lo que decidió trasladar las aves a otra parte de la isla aunque con el mismo resultado. Después de varios intentos, uno de los huevos que cayó por una grieta de la zona de Vai a Tare escapó de la depredación de los hombres y se convirtió en el primer Manutara (pájaro sagrado) de la isla. Para evitar que siguieran comiéndose los huevos, Make Make decidió restringir la zona de cría a los islotes que se erigen frente a Orongo, donde los manutara se reprodujeron en gran número. Por eso, los hombres tienen que nadar hasta Motu Nui a buscar los huevos de manutara.
Para todo aquellos interesados en el proceso de desintegración social de la Isla de Pascua recomiendo el libro Colapso, de Jared Diamond.
Más información en Locura Viajes : Isla de Pascua: un misterio sin resolver
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Comentarios al artículo
1
Fecha: September 11, 2007 at 7:24 pm
Enhorabuena por este buen Blog, está bastante bien. Tambien me gustaría a mí poder viajar en el futuro por estos lugares de la tierra. Sigue ahí cuidando y manteniendo el blog que va genial.
Un saludo a Cuidarse y Hasta Pronto !!!
DJ FRANKY
( THE MUSIC IS FOREVER )
2
Fecha: January 28, 2008 at 4:15 am
[…] las islas de la Polinesia conforman un triángulo en el cual, Hawaii, Nueva Zelanda y la Isla de Pascua, vienen a ser las esquinas. Las demás islas se encuentran en el interior del triángulo (Isla de […]







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