Una isla pequeña pero de gran encanto es Dravuni, que forma parte de la Islas Fiji y que se encuentra ubicada en la zona de la Melanesia, en el Océano Pacífico. Su configuración es volcánica, cuenta con sólo 800 m2 y su altitud máxima es de 40 metros. No menos curioso es que sólo 200 nativos la habitan. Si quieres conocerla, te indicamos que la isla está ubicada en la parte norte del archipiélago.

Dravuni
Foto: Paul Harris

Llegar aquí es una experiencia que supera las expectativas de los turistas más refinados. Se comprenderá que el paraíso existe. Y no es para menos ya que más de 900.000 personas visitan estos lugares anualmente, por lo que cuenta con una economía bien desarrollada debido a sus recursos forestales, minerales y turísticos.

En Dranuvi funciona la Universidad del Pacífico Sur especializada en la investigación del coral de los arrecifes, y también recibe el apoyo del Ministerio de Turismo de Fiji y el Coral Cay Conservation, con sus decenas de jóvenes voluntarios. Los jefes de la aldea también participan activamente en la conservación, siendo el nativo Kaliopate Tavola el Ministro de Relaciones Exteriores.

Las aguas de sus playas poseen un color turquesa transparente por el efecto de los sedimentos coralinos. Luego de un tiempo nadando puede descansar tranquilamente en la arena blanca y a la sombra de los cocoteros. La escena que presenta el atardecer en estas islas está considerada entre las 10 más bellas del mundo. No desaproveche la oportunidad de tomar sensacionales fotos. En la noche puede observar cómo los residentes realizan la Ceremonia de la Kava sentados en el piso y metiendo las manos a un recipiente circular.

Dravuni
Foto: P&O Cruises

El clima también es ideal para día y noche. Hay zonas con piscinas naturales en piedra volcánica y la poca profundidad de sus aguas permite acercarse a otros islotes de formas sorprendentes, ideales para registrar imágenes. Puede alternar sus momentos de playa internándose por los senderos en busca de la hierba de Dravuni, y por sus medianas colinas llenas de vegetación.

Hay un mundo mágico por descubrir debajo de sus aguas. Hágalo practicando el submarinismo, maravíllese con los colores y formas de los equinodermos, montes de coral, cuevas y los más exóticos peces. Y ni que decir de sus frutas tropicales, para consumo natural o como ingredientes para fabulosos cocteles. Los nativos han desarrollado la elaboración de sombreros y petate en base a las fibras de palma.

Para acceder a la isla se puede tomar el ferry entre las Islas Boulouniceva y Subalo, los miércoles y domingos.